miércoles, 17 de septiembre de 2014

LEY DEL MENOR ESFUERZO

"Cuando nos sintamos frustrados o estemos molestos a causa de una persona o una situación, recordemos que nuestra reacción no es contra la persona o la situación, sino contra nuestros sentimientos acerca de esa persona o esa situación. Ésos son nuestros sentimientos y nadie tiene la culpa de ellos. Cuando reconozcamos y comprendamos esto plenamente, estaremos listos para asumir nuestra responsabilidad de lo que sentimos y para cambiarlo."

¿Cómo cambiar los sentimientos que nos afectan negativamente? Los sentimientos son hijos de los pensamientos y responsabilizarnos significa aceptar que puedo cambiar lo que pienso. Convertirme en observador vigilante de los pensamientos que originan lo que siento, me permitirá alimentar los que me hacen sentir bien y desplazar aquellos que me provocan sentimientos molestos. Simplemente construyo a modo de oración el pensamiento que necesito tener: oración simple (sujeto y predicado), 1ª persona del singular (yo), con el verbo en tiempo presente del modo indicativo, aseverativa afirmativa. Tiene que ser algo que aunque ahora no lo crea totalmente pueda llegar a creerlo y sentirlo. Por ejemplo: detecto que estoy pensando que es un desastre el tránsito y llego tarde. La catarata de pensamientos se encadenan: voy a tener que verle la cara a ....que siempre está a la expectativa para.... acá todo es igual... nadie soluciona nada.... Paro, respiro y puedo decir:
Yo estoy de pie ahora. Estoy  viva y respirando. Estoy  desplazándome a..... Agradezco todo esto.
Repitan esto y sientan cómo vamos automáticamente cambiando la energía, nos serenamos. No negamos la situación, hacemos foco en la parte que es saludable para nosotros. Aceptamos. Dejamos de luchar en contra de este momento.
"Las células también ejecutan con suma perfección la ley del menor esfuerzo: cumplen su trabajo con tranquila eficiencia, en un estado de sosegada vigilancia."

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